Diyya es una especie de indemnización económica que no representa el precio de una persona, porque el valor de un ser humano es alto y no puede comerciarse, ni tampoco medirse con criterios financieros. Diyya es un término que se utiliza para relacionar la pérdida de la vida de una persona con una compensación económica dentro de los parámetros de la justicia. Para esto es necesario saber que los seres humanos tienen dimensiones, que incluyen algunos aspectos:
1- Dimensión humana y divina.
2- Dimensión científica y la búsqueda del conocimiento.
3- Dimensión física y material, y es el único aspecto donde existe diferencia entre hombres y mujeres.
En esta ocasión se explicará este último aspecto:
Dimensión física y material:
En esta dimensión existe una diferencia entre hombres y mujeres. Esta diferencia hace que cada uno de los dos géneros (masculino y femenino) acepte responsabilidades de acuerdo a la existencia de sus condiciones reales. Conforme a esto, el Islam ha puesto las responsabilidades económicas familiares sobre los hombros de los varones de la familia y se las ha asignado a ellos y no a las mujeres, por tanto tampoco debe objetarse esta práctica, ya que el hombre tiene una habilidad física y mental acorde para enfrentar las exigencias de la vida, a diferencia de una mujer que está dominada por su lado emocional y sus sentimientos pueden quebrantarse fácilmente.
En consecuencia, se han asignado tareas más difíciles y pesadas a los hombres; tales como el trabajo asiduo y el esfuerzo para proporcionar alimentos, vestido, vivienda y otras necesidades de los miembros de la familia, para amparar y dar seguridad, mantener el hogar, defenderlos contra algún ataque o invasión extranjera y además para cuidar de la sociedad desde sus cimientos y administrarla de la mejor forma. Todas estas son tareas difíciles y deberes que pesan mucho sobre los hombres en función de sus habilidades. Una mujer también tiene deberes apropiados basados en sus capacidades naturales. El caso es que los hombres juegan un papel más importante en la economía familiar -debido a las responsabilidades que les ha asignado el Islam- por esta razón, su muerte representa un mayor golpe económico para la familia. De esta manera hombres y mujeres son diferentes en cuanto a la fuerza física, no capacidad mental o espiritual, y estas características originan una diferencia de roles en materia económica y, en consecuencia, se les asignan responsabilidades y obligaciones específicas. Así que esta diferencia se basa en la proporción, no en el nivel de perfección o carencia.
La asignación de responsabilidades económicas tales como: manutención y dote, según el Islam corresponde a los hombres, y en el caso de su pérdida, conduce a un grave problema económico a los miembros de la familia (esposa y niños). Para reducir este impacto y compensarlo, la ley islámica ha planteado la cuestión de duplicar el valor de la diyya (indemnización cuando un hombre es asesinado). Si prestamos mucha atención a esta reglamentación religiosa, notaremos que aquí se ha tenido en cuenta la situación de las mujeres en la familia, porque el doble de la diyya de los hombres significa que los demás miembros de la familia también recibirán una cantidad doble, ya que dependen de este ingreso.
Por otro lado, la mitad de la diyya de la mujer supondrá que, en caso de qisas (ley de talión), se deberá pagar la mitad de la compensación para que la mujer y los hijos del hombre (contra quien se aplicará el qisas) puedan vivir de estos ingresos. Por lo tanto, veámoslo desde todos los ángulos, en este tema se ha tomado en consideración la condición de la esposa y los hijos de la familia, y básicamente, en algunos casos, no hay hombres y mujeres cuya diyya está prevista para beneficiarse de ella. Este tema en la ley islámica está regulado en armonía con las condiciones de hombres y mujeres respecto a sus responsabilidades en la familia y es un precepto completamente sabio.
Análisis legal y jurisprudencial de la diferencia entre la diyya de hombres y mujeres en el Islam
El Corán es el libro sagrado de todos los musulmanes, sus programas humanizadores son instrucciones para toda la comunidad islámica. El tercer capítulo del Corán titulado Las mujeres y en otros capítulos del Corán hay temas relacionados con los derechos de la mujer que ubican la ubican en un rango digno en la sociedad. En muchos lugares del Sagrado Corán, se menciona que tanto las mujeres, como los hombres, tienen derecho a estar presentes y participar en la audiencia del albacea. Desde el punto de vista del Corán, el propósito de la creación del hombre y la mujer es adorar a Dios y acercarse a Él. Tanto una mujer, como un hombre, fueron creados para lograr tal objetivo. Nuestra creencia sobre la creación original del hombre y la mujer significa que cada uno de ellos fue creado para lograr su propia perfección, este principio no implica que se considere a la mujer, solo una herramienta para la perfección del hombre.
Por supuesto, el sentido original de la creación en hombres y mujeres no es que puedan lograr su perfección independientemente el uno del otro, sino que juntos juegan un papel efectivo en la perfección del otro y en realidad son complementarios entre sí. Al examinar los versículos del Corán, queda claro que el Islam ha colocado a las mujeres en su verdadero estatus familiar y social. También debe tenerse en cuenta que, en base al artículo 388 del Código Penal Islámico aprobado en 2013, en primer lugar, hombres y mujeres participan con igualdad en caso de qisas o la Ley de Talión, es decir pagar con su vida por el asesinato cometido, los hombres también son condenados por el daño que infligen a las mujeres; a menos que la diyya por el delito contra la mujer sea igual o superior a la tercera parte del diyya total. El qisas se ejecuta después de haber pagado la mitad de la diyya. Con fundamento en el artículo 560 de la citada ley, en este caso, la diyya de hombres y mujeres es igual para las partes del cuerpo valuado en hasta la tercera parte de la diyya completa de un hombre, y si fuere la tercera parte o más, la diyya de una mujer se reduce a la mitad.
En el Sagrado Corán, solo el versículo 92 del Capítulo Las mujeres habla sobre el diyya: "Un creyente no puede matar a otro creyente, excepto por error. Y, quien mate a un creyente por error, deberá pagar a su familia el precio de la sangre establecido, excepto si ellos renuncian (a la indemnización), y liberar a un esclavo creyente. Si él pertenecía a un pueblo enemigo vuestro, pero era creyente, deberéis liberar a un esclavo creyente. Y si era de un pueblo con el que tenéis establecido un pacto, pagaréis el precio de la sangre establecido y liberaréis un esclavo creyente. Y quien no tenga posibilidad, que ayune dos meses seguidos. Este es el perdón que procede de Dios. Y Dios todo lo sabe, es Sabio".
En este versículo del Corán, se estipula que si un musulmán o alguien que tiene un pacto con los musulmanes es asesinado por error y sin intención, además de la expiación de liberar a un esclavo, se debe pagar una compensación financiera a la familia de la víctima. La mayoría de los exégetas han dicho que el significado de la revelación del versículo se trata de un hombre que mató a una persona que se había convertido al Islam pensando que todavía era un incrédulo, y luego, cuando la noticia llegó al Profeta Muhammad (PB), se molestó y se reveló el verso de que el diyya debe ser pagado.
En este versículo del Sagrado Corán, que menciona la diyya, solo hace mención a "la diyya no intencional", que es la compensación relacionada con matar a una persona por error. De lo contrario, en este versículo no se determina el monto, ni se menciona explícitamente la diferencia entre hombres y mujeres en cuanto a la cantidad de la compensación. Por supuesto, la palabra usada en el caso de la víctima está en la forma masculina "y quién mató a un creyente" y la revelación del versículo también es en un caso donde alguien había matado a un hombre. Pero es obvio que este tipo de expresión no puede ser una prueba de que el Corán solo se aplica a los hombres y excluye a las mujeres de la regla.
En tal caso, si se usa la palabra en masculino, esto no significa la exclusión del otro género, sino que incluye tanto al masculino como femenino, a menos que exista una referencia especial que indique o determine según la regla, que está dirigida hacia un hombre. En varias narraciones transmitidas por el Profeta Muhammad (PB) y los Imames Infalibles (P), se ha concluido que el monto de la diyya de una mujer es la mitad de un hombre. Esto significa que en algunas narraciones se menciona en forma absoluta la diyya por una muerte no intencional, así como la indemnización por lesiones en las extremidades de una persona, especificadas en las respectivas narraciones proféticas, se sigue la misma regla inicial.
Como se mencionó anteriormente, la mitad de la diyya de una mujer frente a la de un hombre se justifica de tal forma, ya que básicamente es para compensar el daño causado a la víctima o a su familia, y dado que el hombre tiene un rol mayor y en la práctica su trabajo es más efectivo en la vida económica, su pérdida o lesión causa más daño a la situación financiera de la familia, su compensación es mayor debido a que en el sistema de leyes islámicas, la responsabilidad de administrar a la familia y proveer su sustento recae en él.
Desde este punto de vista, no significa que el valor de una mujer sea menor. Esto se debe a que las consecuencias de la pérdida de un hombre o de su lesión son mayores que las de una mujer desde el punto de vista económico, y esta pérdida debe ser compensada materialmente, de hecho, la compensación de los daños debe darse bajo estas consideraciones.
Hoy en día, la mayoría de los expertos justifican la diferencia entre la diyya de hombres, respecto a la de las mujeres, bajo esta perspectiva, y no se considera que vaya en contra de la dignidad y el valor inherentes de las mujeres o a la igualdad de su valor humano con los hombres. Las mujeres se benefician más del hecho, porque por lo general, la mujer sufre más en ausencia del hombre.
La diferencia en el “qisas” (ley de talión):
En el Islam, el valor real de los seres humanos no está en su valor físico, por lo que ante tales sentencias, se piensa que el valor de una mujer se considera menor, o el valor de un hombre es mayor. Más bien, en el Islam, el verdadero valor de un ser humano (independientemente de su color, género, idioma, raza, etc.) es la fe en Dios, las buenas obras, la piedad, la humanidad, alcanzar altos niveles de cercanía con Dios, etc. Por lo tanto, la compensación económica no se basa en la diferencia entre hombres y mujeres, como tales; porque establecer la equivalencia de un valor material no significa poner precio a la persona o personalidad de una mujer o de un hombre.
En los casos en que se aplicaría qisas a un hombre por el asesinato de una mujer, debe pagar la mitad de la compensación a la familia del asesino (pues ésta queda en el desamparo) de esta manera se indemniza el daño causado a la familia por su ausencia. Para aclarar este tema, se menciona un texto que da tal explicación:
"Algunos pueden objetar que, en los versículos referentes a la Ley del Talión, se ordena que no se debe aplicar a un hombre esta ley por matar a una mujer… ¿es la sangre de un hombre más colorida que la sangre de una mujer? ¡¿Por qué no debería vengarse a un hombre criminal por matar a una mujer y derramar sangre injusta sobre personas que constituyen más de la mitad de la población del planeta?!” En respuesta, se debe decir: El significado del versículo 178 del Capítulo La Vaca no es que no se deba aplicar la Ley de Talión a un hombre por el asesinato de una mujer, sino que, como explica la jurisprudencia islámica, los padres de la mujer asesinada pueden pedir compensación del hombre criminal, según le corresponde.
Por lo tanto, si consideramos el nivel de productividad de mujeres y hombres, llegaremos a la conclusión de que los hombres están más involucrados en los procesos económicos y tienen mayores ingresos; la promulgación de normas y leyes también se basa en su rol, no en su valor como individuo o su personalidad. El significado de la no realización del qisas de un hombre por el asesinato de una mujer es de carácter excepcional y está condicionado. Pero está permitido aplicar la Ley de talión pagando la mitad del diyya. Debido a que los hombres son a menudo un soporte económico efectivo de la familia y sufragan sus gastos y con su trabajo, hacen girar la rueda de la vida familiar. Por lo tanto, es sabida la diferencia entre la falta de un hombre y una mujer en cuanto a aspectos económicos y financieros, y si no se observa esta diferencia, los sobrevivientes del hombre asesinado y sus hijos inocentes serán perjudicados sin motivo alguno. Por esta razón, el Islam ha respetado los derechos de todas las personas con la ley de pagar la mitad del diyya en caso de qisas masculino y ha impedido que quede este vacío económico afecte a la familia sin justificación. La sabiduría de la diferencia de hombres y mujeres, en cuanto a compensaciones está relacionada con el grado de responsabilidad económica en la familia y la sociedad, así como con la posición de cada hombre y mujer, no con su valor real.
“¡Oh, los que creéis! ¡Ha sido decretada para vosotros la ley del talión en caso de asesinato: el libre por el libre y el esclavo por el esclavo y la hembra por la hembra! Pero, si alguien rebaja a su hermano la condena, que no le presione en el pago de lo establecido y que éste le compense bondadosamente por la sangre derramada. Esto es un alivio procedente de vuestro Señor y una misericordia. Y quien, después de esto, viole la ley, recibirá un castigo doloroso”.