En el nombre de Dios, El Clemente, El Misericordioso
"Y la recompensa de quien salga de su casa, emigrando hacia Dios y Su Mensajero, y le sorprenda la muerte, recae sobre Dios".
Una vez más, la nación iraní, en una difícil prueba, ha ofrecido a Dios a su incansable presidente y a sus leales y esforzados compañeros. Un presidente cuya labor constante, viajando de un lugar a otro por mandato divino, era conocida por su dedicación a los desfavorecidos y era el orgullo del amado Irán islámico. En su última jornada de lucha, entregó su vida en cumplimiento de su compromiso con Dios y con su pueblo.
La gran nación iraní ha experimentado muchas de estas desgracias y dolores profundos, pero cada vez se ha vuelto más resistente, convirtiendo los desafíos en oportunidades y reforzando su cohesión, tenacidad y determinación para alcanzar los nobles objetivos de la Revolución Islámica. Y esta vez también será así.
Presento mis condolencias por la gran pérdida del servidor del Imam Reza (P) a nuestro Imam de la Época, el Imam Mahdi (Que Dios apresure su llegada), al Líder Supremo de la Revolución (que Dios lo proteja) y a la querida madre, la estimada esposa y las queridas hijas de este peregrino de Dios. También expreso mi más sentido pésame y respeto a las familias de todos los compañeros del presidente que sacrificaron sus vidas en este servicio sincero.
La gran nación iraní ha demostrado que aprecia a sus servidores, y aquellos que han revivido en la sociedad el ejemplo de los mártires Rajai y Beheshti, quienes vivirán para siempre en los corazones y las almas."
Ensie Jazali
Vicepresidenta de Asuntos de la Mujer y la Familia